Introducción: esa grasa en las rodillas que no se va
Soy la Dra. Duarte y hay una consulta que escucho más de lo que la gente imagina: «Doctora, hago ejercicio, cuido lo que como, he bajado de peso… pero esta grasa encima y en la cara interna de las rodillas no se mueve». Es una zona de la que casi nadie habla, pero que genera mucha inseguridad: la grasa en las rodillas puede hacer que unos shorts, una falda o un vestido no se sientan como quisiéramos, aun cuando el resto del cuerpo está en forma.
Quiero empezar por lo más importante: si tienes grasa localizada en las rodillas y no logras reducirla, no es porque estés haciendo algo mal. En la mayoría de los casos hay razones fisiológicas, genéticas y hormonales que explican por qué esta grasa es tan persistente. Entenderlas es el primer paso para tomar decisiones informadas y realistas.
En este artículo te voy a explicar, en un lenguaje claro y sin promesas exageradas, por qué se acumula la grasa en las rodillas y en la cara interna, por qué muchas veces la dieta y el ejercicio no bastan, y qué opciones reales existen hoy —incluidas las no invasivas como la criolipólisis—. Mi objetivo no es venderte una solución mágica, sino darte información honesta para que sepas qué esperar. Cada cuerpo es distinto, y por eso, más adelante, insistiré en algo que para mí es innegociable: la valoración presencial antes de cualquier decisión.
Por qué se acumula grasa en las rodillas y la cara interna
La grasa no se distribuye al azar en el cuerpo. Cada persona tiene un patrón de distribución grasa determinado en gran parte por la genética y las hormonas, y las rodillas —especialmente la cara interna y la zona justo por encima de la rótula— son uno de esos puntos donde a muchas personas «les toca» acumular.
El papel de la genética y las hormonas
En la mayoría de los casos, la tendencia a acumular grasa en las rodillas y muslos internos responde a un patrón de distribución ginoide, más frecuente en mujeres y muy influido por los estrógenos. Esto explica por qué dos personas con el mismo peso pueden tener cuerpos muy diferentes: una acumula en abdomen y otra en piernas, caderas y rodillas. No es cuestión de fuerza de voluntad, sino de biología.
Receptores que "guardan" más de lo que "sueltan"
A nivel celular, las zonas de grasa rebelde suelen tener una mayor proporción de receptores que favorecen el almacenamiento de grasa frente a los que facilitan su liberación. Por eso estas áreas son las primeras en llenarse y las últimas en vaciarse cuando bajamos de peso. La rodilla interna es un ejemplo clásico de esta grasa «terca».
Edad, sedentarismo y cambios hormonales
Con los años, el metabolismo cambia y la piel de la zona pierde algo de firmeza, lo que puede hacer más visible la acumulación. Los cambios hormonales —embarazos, anticonceptivos, perimenopausia— también pueden modificar dónde y cuánta grasa guardamos. Todo esto se combina para que la rodilla, una zona pequeña, se convierta en una preocupación desproporcionadamente grande. La buena noticia es que, entendiendo el origen, podemos plantear estrategias realistas.
Cara interna vs. cara externa de la rodilla: no todas son iguales
Cuando hablamos de «grasa en las rodillas», solemos meter todo en el mismo saco, pero en la consulta distingo varias zonas que se comportan de forma distinta. Identificar cuál es la tuya ayuda a plantear expectativas realistas.
La cara interna de la rodilla
Es la zona que más consultas genera. Se trata de ese acúmulo blando en el lado interno, justo por encima de la articulación, que a veces parece «continuar» la grasa del muslo interno. Suele ser la más constante y la que muchas pacientes describen como la que hace que las piernas «se rocen» o que ciertas prendas marquen. En la mayoría de los casos es grasa localizada de distribución ginoide.
La zona supra-rotuliana (encima de la rótula)
Es el pequeño «rollito» que aparece justo arriba de la rodilla cuando la pierna está relajada. Puede ser grasa, pero también puede tener un componente de laxitud o flacidez de la piel, sobre todo tras pérdidas de peso importantes o con el paso de los años. Distinguir grasa de flacidez es clave, porque no se abordan igual.
La cara externa y los laterales
Menos frecuente, pero existe. A veces se relaciona con el mismo patrón de las «cartucheras» del muslo externo que baja hacia la rodilla.
¿Por qué insisto tanto en diferenciarlas? Porque cada tipo responde distinto a cada abordaje. La grasa localizada puede ser candidata a técnicas de reducción de grasa; la flacidez, en cambio, necesita otro tipo de enfoque. Cada cuerpo es distinto, y esta distinción solo se puede hacer con precisión en una valoración presencial, palpando y evaluando la zona.
Por qué la dieta y el ejercicio no siempre bastan
Quiero ser muy honesta contigo en este punto, porque es donde más frustración veo: la dieta y el ejercicio son la base de la salud y siempre los voy a recomendar, pero por sí solos no siempre eliminan la grasa localizada de las rodillas. Y hay una razón fisiológica detrás.
No existe la reducción localizada por ejercicio
Es uno de los mitos más extendidos. Hacer miles de sentadillas o ejercicios de pierna fortalece y tonifica el músculo de la zona, lo cual es excelente, pero no «quema» específicamente la grasa que está justo encima. Cuando adelgazamos, el cuerpo decide de dónde toma la grasa según su propio patrón —normalmente de las zonas «fáciles» primero— y las rodillas, al ser grasa rebelde, suelen ser de las últimas en ceder.
La grasa rebelde responde menos a la pérdida de peso
Como te expliqué antes, estas zonas tienen un perfil celular que favorece el almacenamiento. Por eso muchas personas bajan de peso, notan cambios en cara, brazos y abdomen… pero la rodilla apenas se modifica. En la mayoría de los casos, cuando ya se ha alcanzado un peso estable y saludable y la grasa localizada persiste, estamos ante grasa que difícilmente se irá solo con más restricción o más ejercicio.
El riesgo de insistir en exceso
Insistir con dietas muy estrictas para «atacar» una zona concreta puede llevar a perder masa muscular, a efecto rebote y a una relación poco saludable con la comida, sin lograr el resultado deseado en la rodilla. Por eso, cuando el peso ya está controlado y la grasa localizada permanece, tiene sentido evaluar si existen opciones complementarias —siempre dentro de un estilo de vida saludable, nunca como sustituto de él.
¿Es grasa, retención o flacidez? Aprende a distinguir
Antes de pensar en cualquier tratamiento, es fundamental saber qué es exactamente lo que vemos en la rodilla, porque no todo lo que abulta es grasa. En consulta suelo diferenciar tres situaciones que, a simple vista, pueden parecer lo mismo pero requieren enfoques totalmente distintos.
1. Grasa localizada
Es tejido graso acumulado que se puede «pellizcar»: se siente blando, se mueve y forma un pliegue entre los dedos. Suele mantenerse estable a lo largo del día y responde poco al ejercicio de la zona. Es el tipo que, en la mayoría de los casos, puede ser candidato a técnicas de reducción de grasa como la criolipólisis.
2. Retención de líquidos
Aquí el volumen varía: la zona puede verse más hinchada al final del día, con el calor, tras viajes largos o según el ciclo hormonal. Al presionar puede quedar una leve marca. La retención se aborda de otra manera —hábitos, hidratación, a veces valoración médica— y no se trata con técnicas pensadas para grasa.
3. Flacidez o laxitud de la piel
Cuando el «rollito» encima de la rodilla es principalmente piel que ha perdido firmeza (frecuente tras bajar de peso o con la edad), estamos ante laxitud, no ante grasa. Y esto es crucial: una técnica que reduce grasa no corrige la flacidez, e incluso, si hay poca grasa y mucha laxitud, el resultado podría no ser el esperado. Por eso nunca prometo resultados sin antes evaluar la calidad de la piel.
En muchos casos reales encontramos una combinación de los tres factores, y ahí está el valor de una evaluación profesional: definir qué proporción hay de cada cosa para no aplicar el tratamiento equivocado. Si quieres profundizar en por qué cierta grasa se resiste tanto, te dejo mi artículo sobre la grasa localizada que no se va con ejercicio, donde lo explico con más detalle.
Opciones reales y no invasivas para la grasa de las rodillas
Cuando ya hemos confirmado que se trata de grasa localizada, que el peso está estable y que el estilo de vida es saludable, es cuando tiene sentido hablar de opciones para reducirla. Quiero ser clara: ningún tratamiento estético sustituye a la alimentación equilibrada ni al ejercicio; son complementos para esa grasa rebelde que no cede. Estas son las alternativas que existen hoy, de menos a más invasivas.
Criolipólisis (enfriamiento controlado de la grasa)
Es una técnica no invasiva que enfría de forma controlada las células grasas de una zona concreta para que el cuerpo las procese y elimine de manera gradual en las semanas y meses siguientes. Por su carácter localizado, es una de las opciones que más evaluamos para zonas pequeñas y definidas como la cara interna de la rodilla. Le dedico la siguiente sección completa.
Lipólisis enzimática o inyectable
Consiste en aplicar, mediante microinyecciones, sustancias que ayudan a movilizar la grasa en acúmulos pequeños. Puede ser una opción según la zona y el tipo de grasa. Si te interesa entender cuándo conviene una u otra, escribí una guía sobre criolipólisis o lipólisis enzimática según la zona que puede orientarte.
Radiofrecuencia y otras tecnologías de firmeza
Cuando hay un componente de laxitud junto a la grasa, a veces se combinan tecnologías que buscan mejorar la firmeza de la piel. No reducen grasa por sí solas, pero pueden complementar.
Alternativas quirúrgicas
La lipoaspiración es una opción quirúrgica para casos concretos, pero implica cirugía, anestesia y recuperación. Suelo reservarla para situaciones específicas y siempre tras valorar si una opción no invasiva podría ser suficiente.
Disclaimer importante: ninguna de estas opciones ofrece resultados garantizados ni idénticos para todas las personas. Los resultados varían según cada cuerpo, el tipo de grasa y la calidad de la piel. La única forma de saber cuál es apropiada para ti es una valoración presencial.
Criolipólisis para las rodillas: qué esperar (y qué no)
La criolipólisis es una de las técnicas que más consultamos para la grasa de la cara interna de la rodilla, precisamente porque es una zona pequeña, delimitada y con grasa que se puede pellizcar: características que la hacen, en muchos casos, apropiada para este abordaje. Aquí te explico honestamente qué puedes esperar.

Cómo funciona
El equipo aplica frío controlado sobre la zona mediante un cabezal. Las células grasas son especialmente sensibles a las bajas temperaturas, de modo que el enfriamiento las daña de forma selectiva sin afectar la piel ni los tejidos de alrededor. En las semanas siguientes, el organismo va eliminando esas células de manera natural y gradual.
Qué se siente durante la sesión
Al inicio suele notarse frío intenso y una sensación de succión o presión, que en la mayoría de los casos se vuelve más llevadera pasados los primeros minutos, cuando la zona se adormece. Es un procedimiento que generalmente se tolera bien y permite retomar la rutina el mismo día.
Qué esperar de los resultados
Los resultados no son inmediatos: se van apreciando de forma progresiva, habitualmente entre las 3 semanas y los 2-3 meses posteriores. Según la cantidad de grasa y la respuesta de cada persona, puede requerirse más de una sesión. Es una técnica pensada para reducir grasa localizada, no para bajar de peso ni para corregir flacidez.
Qué NO esperar
Quiero ser especialmente clara aquí: la criolipólisis no es un método para adelgazar, no da resultados garantizados ni iguales para todos, y no tensa la piel. Si en tu rodilla predomina la laxitud, quizá no sea la opción ideal por sí sola. Por eso, en cada caso valoro si realmente es lo apropiado para ti. Puedes ampliar toda esta información en mi guía completa de criolipólisis con precios y resultados.
Cómo saber si eres buena candidata: la valoración presencial
Si has llegado hasta aquí, probablemente te estés preguntando: «¿Y yo, soy candidata?». La respuesta honesta es que no puedo saberlo —ni nadie puede— sin verte y evaluarte en persona. Y quiero explicarte por qué esto no es un simple formalismo.
Qué evalúo en una valoración
- Tipo de tejido: confirmo si lo que hay en tu rodilla es realmente grasa localizada, retención o flacidez, palpando y evaluando la zona.
- Calidad y firmeza de la piel: determinante para saber si una técnica de reducción de grasa dará un buen resultado o si conviene otro enfoque.
- Cantidad de grasa: para estimar si la zona es apropiada y cuántas sesiones podrían necesitarse.
- Tu historia clínica y expectativas: tu salud general, antecedentes y —muy importante— qué esperas lograr, para ver si es realista.
Por qué la valoración es innegociable
Cada cuerpo es distinto. He visto pacientes convencidas de que necesitaban reducir grasa cuando en realidad lo que tenían era laxitud, y viceversa. Aplicar el tratamiento equivocado no solo no ayuda: gasta tu tiempo y tu dinero sin darte el resultado que buscas. Por eso, en mi práctica la valoración presencial es siempre obligatoria antes de recomendar cualquier procedimiento. Prefiero decirte con franqueza si algo no es para ti antes que prometerte resultados que no puedo garantizar.
En esa cita resolvemos todas tus dudas, evaluamos la zona con calma y, solo si es apropiado para tu caso, diseñamos un plan personalizado. Sin presión y sin promesas mágicas.
Preguntas frecuentes sobre la grasa en las rodillas (FAQ)
¿Por qué se me acumula grasa en la cara interna de las rodillas si soy delgada?
Porque la distribución de la grasa depende de la genética y las hormonas, no solo del peso. En la mayoría de los casos, la cara interna de la rodilla forma parte de un patrón de distribución ginoide donde el cuerpo tiende a «guardar» grasa aunque el resto esté delgado. Es grasa rebelde, no un signo de que estés haciendo algo mal.
¿Puedo eliminar la grasa de las rodillas solo con ejercicio?
El ejercicio tonifica el músculo y es fundamental para la salud, pero no existe la reducción localizada: no se puede «quemar» grasa de una zona concreta a voluntad. Cuando el peso ya está estable y la grasa de la rodilla persiste, suele necesitar un abordaje complementario, siempre dentro de un estilo de vida saludable.
¿La criolipólisis sirve para las rodillas?
En muchos casos sí, porque la rodilla es una zona pequeña y delimitada con grasa que se puede pellizcar, características apropiadas para esta técnica. Sin embargo, solo es adecuada si predomina la grasa localizada y no la flacidez. Esto únicamente se puede confirmar en una valoración presencial.
¿Cuántas sesiones necesito para las rodillas?
Depende de cada persona: de la cantidad de grasa, de tu respuesta individual y del resultado que busques. Algunas personas notan cambios con una sesión y otras requieren más. No es posible dar un número exacto sin evaluar la zona en persona.
¿Los resultados son permanentes?
Las células grasas eliminadas no vuelven, pero las que permanecen pueden aumentar de tamaño si subes de peso. Por eso los resultados se mantienen mejor con hábitos saludables. Como en todo, los resultados varían según cada persona y no son garantizables.
¿Es doloroso el tratamiento de la grasa en las rodillas?
La criolipólisis suele tolerarse bien: al principio se siente frío intenso y presión, y luego la zona se adormece. La mayoría de las personas retoman su rutina el mismo día. La experiencia puede variar según la sensibilidad de cada quien.
Sobre la autora y próximo paso

Sobre la autora
Soy la Dra. Duarte, médica dedicada a la medicina estética en Armenia (Quindío). A lo largo de mi práctica he acompañado a muchas personas preocupadas por la grasa localizada en zonas difíciles como la cara interna de las rodillas. Mi filosofía es simple: información honesta, expectativas realistas y nada de promesas mágicas. Creo firmemente en la valoración presencial como paso indispensable antes de cualquier tratamiento, porque cada cuerpo es distinto y merece un plan a su medida.
Aviso médico: este artículo tiene fines informativos y educativos y no sustituye una consulta médica presencial. Ningún tratamiento estético ofrece resultados garantizados; los resultados varían según cada persona, el tipo de grasa y la calidad de la piel. Cualquier procedimiento debe indicarse únicamente tras una valoración médica individual.
¿Quieres saber si esa grasa en tus rodillas tiene solución?
Si te identificas con lo que has leído y quieres una respuesta clara sobre tu caso, el mejor paso es una valoración presencial. Sin compromiso y sin presión: evaluamos la zona, resolvemos tus dudas y, solo si es apropiado para ti, diseñamos un plan personalizado.
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Y si quieres entender a fondo cómo funciona esta técnica antes de tu cita, te invito a leer mi guía completa de criolipólisis de la Dra. Duarte, donde encontrarás toda la información sobre el procedimiento, resultados y cuidados.